Brasil abrió las urnas el domingo para elegir al nuevo presidente y a los gobernadores de los 27 estados. La jornada electoral convocó a más de 160 millones de ciudadanos, un aumento de 2 millones respecto a las elecciones de 2022. Los electores votarán por la fórmula presidencial, así como por los 27 gobernadores, 513 diputados, dos tercios del Senado y los representantes legislativos de los estados.
La elección se lleva a cabo en un contexto de polarización política y expectativa nacional. El voto se extenderá hasta las 17:00 hora local, con la posibilidad de votación en urnas electrónicas en algunas regiones. La participación ciudadana será clave para definir el rumbo del país en los próximos años.
Este proceso electoral marca el inicio de una nueva etapa política en Brasil. Las elecciones de 2022 habían sido las más disputadas en décadas, con un debate intenso sobre temas como la economía, la seguridad y la organización del Estado. Esta vez, el escenario se presenta con una mayor movilización y expectativa, lo que podría influir en los resultados finales. La jornada electoral representa una oportunidad para renovar la representación política y definir las prioridades del país durante la próxima legislatura.



























