La Administración estadounidense otorgó una licencia a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para permitir operaciones con diésel ruso hasta abril de 2027. Esta autorización se da pese a las sanciones vigentes contra Rusia, pero mantiene restricciones a los pagos a través de tres organismos financieros estatales rusos.
El acuerdo incluye la importación de más de 300.000 toneladas de diésel desde Rusia, según declaraciones del presidente Donald Trump. El objetivo principal es reducir los precios del combustible en Estados Unidos antes de las elecciones de mitad de mandato. Esta decisión representa un giro inesperado tras años de presión estadounidense sobre Rusia por su participación en la guerra en Ucrania.
La medida busca equilibrar la política energética del país, enfrentando la crisis de precios del combustible. Aunque las sanciones continúan, la autorización permite un flujo controlado de diésel ruso al mercado mundial. Esta acción refleja una estrategia para abordar la inflación y las tensiones económicas internas.























