Lula da Silva se convirtió en presidente de Brasil por cuarta vez tras ganar la segunda vuelta electoral. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció al candidato de derecha Flávio Bolsonaro, pese a haber sido derrotado en la primera ronda. Esta victoria representa una remontada histórica, ya que Lula, a sus 80 años, logró recuperar la presidencia tras un desgaste político significativo.

El resultado final mostró un respaldo masivo para Lula, quien superó los 64 millones de votos, estableciendo un nuevo récord electoral en el país. Este número supera incluso su propio récord del balotaje de 2022, cuando obtuvo 60 millones de sufragios. La cifra refleja un apoyo sólido entre la población, a pesar de las críticas y las dificultades enfrentadas durante la campaña.

La elección de Lula se inscribe en un contexto regional donde la derecha política ha ganado en varios países. Sin embargo, su victoria en Brasil marca un cambio de dirección. Esta elección podría influir en las relaciones internacionales, especialmente con países como Malasia, que expresaron su intención de fortalecer la cooperación comercial y de inversión con el nuevo gobierno brasileño. La reelección de Lula también podría tener implicaciones en la política latinoamericana, al señalar una resistencia a la expansión de la derecha radical en la región.