El papa visitó Metz en una ceremonia religiosa donde habló sobre el uso indebido de la religión para justificar actos violentos. Durante su discurso, el papa denunció que invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia es una profanación. Explicó que las religiones deben apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras.
En Metz, el papa se dirigió a una congregación de fieles y destacó la importancia de la paz en la sociedad moderna. Señaló que la violencia nunca puede ser justificada bajo el pretexto religioso. Su mensaje fue claro: la religión debe ser un instrumento de paz, no de conflicto.
La ceremonia tuvo lugar en una iglesia local, donde el papa compartió reflexiones sobre la responsabilidad de los líderes religiosos en la promoción de la concordia. Su intervención fue recibida con aplausos por parte del público. La visita fue parte de una gira por Francia, donde el papa busca reforzar el diálogo entre las diferentes confesiones.




























