El presidente paraguayo, Santiago Peña, anunció su renuncia tras la crisis financiera generada por la quiebra del banco digital Ueno Bank. La entidad, uno de los principales bancos digitales del país, fue declarada insolvente, lo que congeló el acceso a los ahorros de casi 3 millones de clientes. La situación ha desencadenado una crisis política y financiera, con el Congreso preparando un juicio político contra el mandatario. Peña solicitó 72 horas adicionales para preparar su defensa en el Senado, pero el proceso de destitución avanza.

La insolvencia de Ueno Bank, que tenía más de 500.000 clientes, ha generado una gran inquietud en la población. El Banco Central comenzó a realizar reembolsos a clientes sin deudas, mientras se espera una solución para los ahorros bloqueados. La crisis ha afectado la confianza en el sistema financiero paraguayo y ha generado protestas en las calles de Asunción.

La situación se agrava con la presión política. El Congreso se prepara para iniciar un juicio político contra Peña, quien ha sido acusado de vínculos estrechos con el banco. La renuncia del presidente marca un punto de inflexión en la política paraguaya, con consecuencias para la estabilidad económica y la confianza en las instituciones. La comunidad internacional, incluido Taiwán, ha reafirmado su apoyo al orden constitucional paraguayo, pero la crisis sigue en marcha.