La República Popular Democrática de Corea (RPDC) rechazó las acusaciones formuladas por Estados Unidos sobre un ciberataque contra la plataforma Binance, calificando las afirmaciones estadounidenses como "absurda retórica". La respuesta coreana fue emitida desde Pyongyang, donde se destacó la denuncia de una "grave violación de la soberanía de la RPDC".
El gobierno norcoreano describió las acusaciones como un "siniestro intento" de menoscabar su dignidad y prestigio nacional. La declaración se emitió en respuesta directa a las denuncias estadounidenses, que atribuyeron el ataque a actores vinculados a Pyongyang. La RPDC negó categóricamente cualquier participación en el incident, reiterando su postura de defensa de la soberanía digital.
Este tipo de acusaciones no es nuevo entre Estados Unidos y Corea del Norte. En años anteriores, Washington ha señalado a Pyongyang en múltiples ocasiones por actividades cibernéticas, aunque nunca ha presentado evidencia concluyente. La tensión entre ambos países se ha mantenido elevada, especialmente en el ámbito digital, donde cada acusación suele ser respondida con una negación firme y una defensa de la independencia tecnológica. La situación refleja la complejidad de las relaciones entre dos potencias con visiones muy distintas sobre el uso de la tecnología y la seguridad nacional.


























