El portavoz iraní Ismail Bagaei confirmó que Teherán ha presentado sus exigencias de manera "transparente" y que la decisión final recae en Washington. Esta propuesta surge durante negociaciones entre ambos países sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio petrolero. Bagaei destacó que las condiciones iraníes son claras, lo que podría permitir una rápida reanudación del tráfico marítimo si se alcanza un acuerdo.
Mientras tanto, Rusia y Irán intensificaron sus contactos, con el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, informando a Putin sobre la situación en Medio Oriente. Teherán también propuso reabrir el estrecho en dos días si Estados Unidos acepta sus términos. Esta iniciativa se produce en un contexto de tensión, pero con señales de posible diálogo.
El petróleo experimentó una caída del 4% en Wall Street, en respuesta a las expectativas de un acuerdo entre Washington y Teherán. Los mercados reaccionaron positivamente a las señales de apertura diplomática, lo que ha generado una fluctuación en los precios del crudo. La situación se intensifica a pocos días de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, mencionó que la subida de la gasolina debido a la guerra en Irán es un "pequeño precio a pagar". Aunque no ha decidido sobre nuevos ataques, medios locales indican que Washington y Tel Aviv están preparando una posible ofensiva. Sin embargo, Irán advierte que una nueva guerra podría durar más que la anterior, cuestionando la capacidad de Estados Unidos para controlar el conflicto.




























