Trump ha atribuido las protestas estudiantiles en Francia a la "migración en masa descontrolada" y al islam, según múltiples fuentes. Las manifestaciones, que comenzaron el 17 de septiembre cerca de París, se han centrado en la mejora de las condiciones en las escuelas. Trump ha afirmado que los disturbios reflejan una "intención de apoderarse" del país por parte del islam.
Las protestas, que han tenido lugar en París y otras ciudades grandes, han sido una de las más numerosas desde el inicio del movimiento. Los manifestantes exigen más profesores, jornadas escolares más cortas y mejoras en las infraestructuras. Aunque los organizadores niegan un origen migratorio o religioso, Trump ha insistido en vincular los disturbios a la inmigración y al islam.
El presidente estadounidense ha criticado la educación pública francesa, señalando que los estudiantes se quejan de condiciones insuficientes. Según sus declaraciones, los disturbios no se deben a las escuelas, sino a una "inmigración fuera de control". Esta postura contrasta con la de la extrema izquierda francesa, que culpa a los abusos policiales.
Trump ha repetido esta tesis en varias ocasiones, afirmando que el islam busca "apoderarse" de Francia. Esta visión ha sido cuestionada por otros líderes, incluido Mélenchon, quien ha acusado a Trump de aceptar el relato de Marine Le Pen. A pesar de las críticas, Trump mantiene su postura, vinculando los disturbios a factores migratorios y religiosos.



























