Venezuela y el Reino Unido han iniciado conversaciones para normalizar sus relaciones diplomáticas, según informes de medios locales. La agenda incluye el compromiso del Reino Unido de mantener un apoyo a largo plazo al territorio venezolano, en un contexto de tensiones históricas. Mientras tanto, en Caracas, el gobierno y la oposición han comenzado una segunda ronda de diálogo, más de un mes después de la primera, que dejó acuerdos sobre la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y la atención a los afectados por terremotos.

Aunque el gobierno venezolano ha mostrado señales de apertura, informes internacionales destacan que la represión sigue siendo casi intacta. La misión de la ONU ha señalado que los cambios son cosméticos, y el aparato represivo permanece activo. Paralelamente, la secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe ha llegado a Caracas para fortalecer la cooperación regional, mientras que empresas como Exxon negocian su regreso al país tras la expropiación de 2007.

En medio de estos avances, movilizaciones de chavistas y empleados públicos rechazan un acuerdo petrolero con Estados Unidos, exigiendo salarios dignos en un contexto de escasez económica. La situación política sigue siendo compleja, con múltiples frentes en juego.