Caracas y Washington firmaron un acuerdo migratorio en enero del año pasado para la repatriación de migrantes venezolanos. El pacto, que se mantiene vigente pese a las tensiones entre ambos países, permite la devolución de ciudadanos venezolanos que residen en Estados Unidos. La medida fue anunciada en un comunicado conjunto, sin detallar el número exacto de personas afectadas.

El acuerdo se produce en un contexto de creciente descontento en Venezuela, donde la crisis económica y la escasez de recursos han impulsado una gran migración. A pesar de las tensiones generadas por el despliegue militar estadounidense en el Caribe y la captura de Nicolás Maduro en enero, el pacto sigue vigente. Las autoridades venezolanas han destacado la importancia de la cooperación en materia migratoria, mientras que Estados Unidos ha insistido en la necesidad de una solución duradera.

Este acuerdo se suma a otros intentos de mejorar la relación entre ambos países, aunque la situación sigue siendo compleja. La repatriación de migrantes podría ayudar a aliviar la presión en las ciudades venezolanas, donde la población ha crecido debido al exilio. Sin embargo, la implementación del acuerdo depende de la colaboración entre las autoridades locales y estadounidenses, lo que sigue siendo un desafío.