El sismo de magnitud 7,7 sacudió el territorio panameño, causando temblores perceptibles en varias regiones de Colombia. Ciudades como Bogotá, Medellín, Cartagena, Cali y Armenia reportaron haber sentido el movimiento telúrico. La alerta se activó en la zona afectada, con autoridades regionales monitoreando la situación.

Colombia respondió rápidamente al desastre, ofreciendo asistencia a Panamá. El presidente de Colombia, Gustavo Álvarez De la Espriella, destacó la solidaridad entre ambos países, mencionando lazos históricos y de amistad. La Cancillería colombiana activó canales de emergencia para ciudadanos en el país centroamericano, con el objetivo de brindar apoyo inmediato.

Este sismo, con epicentro cerca de Tonosí, representa un evento geológico significativo en la región. Aunque no se reportaron víctimas fatales, se registraron daños en infraestructura y viviendas. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, mientras las autoridades evalúan el impacto y coordinan acciones de rescate. La crisis refleja la necesidad de colaboración entre naciones vecinas ante desastres naturales.