La líder opositora venezolana María Corina Machado anunció que el país está preparado para acelerar su transición democrática y solicitó elecciones presidenciales para julio de 2027. En una declaración reciente, Machado destacó la necesidad de transparencia en la gestión de los ingresos petroleros, bajo supervisión de Estados Unidos.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, respaldó públicamente el diálogo entre un bloque opositor liderado por Dinorah Figuera y el gobierno interino venezolano. Rubio afirmó que Estados Unidos apoya plenamente estos contactos, que buscan facilitar una transición política estable. Aunque no se mencionó directamente el apoyo a Machado, su nombre fue incluido en el contexto de las discusiones sobre reformas electorales.

Mientras tanto, Machado sigue vetada para regresar a Venezuela, según informes recientes. A pesar de su liderazgo en la oposición, su acceso al país sigue bloqueado, lo que limita su participación directa en las negociaciones. Por otro lado, Dinorah Figuera, líder del bloque opositor, ha mantenido contactos con el régimen chavista, algo que Estados Unidos respalda como parte de su estrategia para promover una transición pacífica.

La situación refleja la complejidad de la crisis política venezolana, donde las posiciones de los actores internacionales influyen en los procesos internos. Mientras se busca una solución a través del diálogo, la participación de figuras clave como Machado sigue condicionada por factores externos.