Manifestantes estudiantiles en Francia superaron las 256.000 personas en las protestas, según estimaciones preliminares. El Ministerio del Interior calculó 56.000 participantes en París, mientras que las centrales sindicales elevaron la cifra a 100.000. Las protestas, que se desarrollaron en varias ciudades, se enfocan en la mejora de la educación y la oposición a los recortes en el sector público.
Las marchas, lideradas por estudiantes de instituto, se intensificaron en respuesta a la crisis económica y la desconfianza en el gobierno. La diputada de La Francia Insumisa, Elisa Martin, criticó la respuesta policial y exigió evitar el uso de la fuerza. Las autoridades han confirmado que las protestas no han involucrado violencia, aunque se han reportado incidentes de tensión entre manifestantes y policías.
Las protestas estudiantiles en Francia no son un fenómeno nuevo. En los últimos años, han surgido movimientos similares en respuesta a políticas educativas y presupuestarias. Esta oleada de protestas se suma a una creciente inquietud sobre la gestión del gobierno francés, especialmente en un contexto de desconfianza de los mercados internacionales. La situación refleja una polarización social creciente, con jóvenes demandando más inversión en educación y servicios públicos.



























