Más de 50 delegaciones de países miembros de la ONU abandonaron la sala antes del discurso del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. La decisión se tomó minutos antes de que Netanyahu comenzara su intervención en la Asamblea General.
La reacción del líder israelí fue inmediata y crítica. Netanyahu pidió a los delegados que, si aún no se habían retirado, lo hicieran ahora. Su tono fue firme pero no agresivo, reflejando la tensión en la sala.
La retirada masiva de delegaciones fue vista como una muestra de descontento con la postura de Israel en temas como el conflicto palestino. Aunque no se especificaron las razones exactas, la situación generó un clima de tensión durante la sesión.
La ONU ha sido un escenario recurrente de discusiones sobre la política israelí, especialmente en temas de paz y derechos humanos. Esta escena refleja la complejidad de las relaciones internacionales en el contexto actual.






















