El Senado de Paraguay aprobó la destitución del presidente Santiago Peña en una votación celebrada en su ausencia. La Cámara Alta lo acusó de "mal desempeño de funciones" por su vinculación con el colapso del Banco Ueno. Peña, de 47 años, se convirtió en el segundo mandatario en la historia reciente del país en ser removido del cargo mediante un juicio político, tras Fernando Lugo.

La decisión fue tomada tras un proceso de juicio político que involucró a miles de personas, especialmente jóvenes, que se congregaron frente al Congreso. El Senado lo destituyó por unanimidad, lo que marcó un momento histórico en la política paraguaya. La medida se tomó sin que Peña estuviera presente en la sesión, lo que generó controversia sobre la transparencia del proceso.

Este caso se suma a una serie de tensiones políticas en el país, donde el Banco Ueno se convirtió en el epicentro de una crisis financiera y de confianza en las instituciones. La destitución de Peña representa un cambio significativo en la estructura de poder del país, con implicaciones para el futuro político y económico. La situación refleja la complejidad de las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo, y la necesidad de mecanismos claros para resolver conflictos de este tipo.