Rusia lanzó nuevos ataques con misiles contra Ucrania el 8 de septiembre de 2026, causando al menos seis muertos y dejando sin electricidad a más de 600.000 personas. El ataque impactó en decenas de instalaciones energéticas y del sector gasístico y petrolero. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, denunció la falta de alerta temprana ante los ataques.

Los misiles rusos destruyeron infraestructuras estratégicas en Kiev, Dnipro y Zaporizhzhia. Según informes, el ataque dejó cuatro muertos en Kiev y al menos dos muertos más en otras zonas. Zelensky pidió a Estados Unidos nuevas sanciones contra Rusia y más misiles interceptores Patriot.

El Kremlin calificó la cooperación energética con Estados Unidos como "mutuamente beneficiosa". Sin embargo, Washington promovió una propuesta de cuatro puntos para poner fin al conflicto. A pesar de una "tregua energética" anunciada por Trump, Rusia continuó con sus ataques.

El 8 de septiembre, los servicios secretos rusos detuvieron a una persona que recopilaba información sobre la capacidad defensiva de Rusia y el número de movilizados en Ucrania. La sede del FSB en la plaza Lubianka fue escaneada en video.

La falta de alerta temprana fue denunciada por Zelensky, quien señaló que Ucrania volvió a quedar sin información anticipada sobre los ataques. La comunidad internacional fue exhortada a no ignorar las acciones de Rusia. El conflicto continúa con ataques rusos pese a los intentos de mediación.