El Congreso de Paraguay destituyó el viernes al presidente Santiago Peña tras un juicio político de apenas 10 horas, con el voto unánime de los 44 senadores. La decisión se tomó como respuesta a la crisis financiera provocada por el cierre del Banco Ueno, que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros. Peña fue acusado de responsabilidad en el fraude financiero que condujo a la liquidación del banco, según la Fiscalía.
La destitución dejó a Peña sin fueros, lo que permitió la orden de detención emitida por la Fiscalía. La policía nacional detuvo al expresidente en su residencia y lo trasladó al Regimiento Escolta Presidencial. Peña deberá comparecer ante la Fiscalía este sábado para ejercer su derecho a la defensa. La medida se tomó tras protestas nocturnas frente a su domicilio en Asunción, donde ciudadanos exigían su arresto.
La crisis de Ueno Bank, que fue cerrado por el Banco Central de Paraguay, generó una gran indignación en la población. El banco, que tenía más de dos millones de clientes, fue liquidado tras un escándalo de manejo inadecuado de sus activos. La situación provocó una pérdida de confianza en las instituciones financieras y generó una crisis política. Claudia Sheinbaum, en un comentario sobre el caso, destacó la necesidad de separar el poder económico del político.
La destitución de Peña representa un hito en la política paraguaya, marcando el fin de un mandato que fue cuestionado por su gestión en el sector financiero. La investigación continúa, y el caso podría tener implicaciones en la estabilidad del país.
























