Los sismos que sacudieron Panamá el 25 de octubre dejaron al menos 27 heridos. Los temblores, de magnitudes 7,7 y 6,6, ocurrieron en la región de Bocas del Toro. El primer sismo, de 7,7 en la escala de Richter, tuvo su epicentro a 120 kilómetros al norte de la capital.

El segundo movimiento, de 6,6, afectó áreas cercanas y provocó el colapso de varios edificios en la zona. Las autoridades informaron que se realizaron evacuaciones en varias zonas del país, especialmente en las regiones costeras.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, los sismos fueron causados por la actividad en la falla de San Andrés. Los habitantes de las zonas afectadas se mantienen en alerta, aunque no se han reportado muertes.

Este no es el primer sismo significativo en la región. En 2015, un terremoto de 6,6 en la misma zona causó daños a edificios y evacuaciones similares. La comunidad local sigue monitoreando la situación con atención.